viernes, 27 de mayo de 2011

¿Cómo fue mi primera vez?

Cuando estoy inmerso en las actividades cotidianas de mi curso de dibujo, trato siempre de estar con una actitud positiva porque sé que los estudiantes detectan si uno está de malas, triste o aburrido, y si combinamos estos aspectos a que los estudiantes vienen de enfrentar problemas personales cotidianos pues si que pueden surgir situaciones difíciles de moderar, lo cual va contrario a lo que siempre les solicito “que deben de mostrar una actitud positiva de trabajo”, por eso es valioso estar al tanto de la cotidianidad de los estudiantes, no les vamos a resolver las cosas pero estaremos preparados para anticipar estrategias de enseñanza y aprendizaje más apropiadas.


Otro aspecto con el que tengo cuidado es la actitud con que uno permanezca en el salón ya que es contagiosa, en especial porque las revisiones de los dibujos son personales, ya que uso mucho la estrategia de moldeamiento, me di cuenta que los estudiantes son grandes perceptores porque me comentan todo tipo de detalles y por lo regular aciertan en sus diagnósticos, también procuro que haya un ambiente de respeto y confianza en el grupo, por eso es importante para mi el diseñar dinámicas de trabajo grupal cuidadosamente.



Algo que siempre procuro es que los alumnos se sientan cómodos en el salón, que se sientan libres de expresar ideas y comentarios, bajo las reglas de convivencia que se describen desde el inicio de la primera clase, ésta comodidad de estar en el salón y de disfrutar la asignatura, me garantiza un alto rendimiento de los estudiantes.


Los alumnos maduran muy rápido, aprenden a auto moderarse y a respetar las reglas de convivencia, he tenido muy pocos problemas con estudiantes, pero se solucionan rápidamente. Me genera satisfacción cuando se acaba el tiempo de la clase y los muchachos no se quieren ir, quieren seguir trabajando, eso es aún más de lo que yo puedo planear, éste tipo de cosas hacen inevitable que uno los estime, aunque tengo especial cuidado de no mostrarlo, creo que no sería positivo, a lo mejor relajarían su esfuerzo por eso prefiero mantener siempre la frontera del maestro y el aprendiz.

Suena muy complejo estar frente a un salón de clases, es por eso que es una decisión que se debe de evaluar con mucho cuidado, en especial porque nunca reflexione que tenía que diseñar planes de clase, estrategias didácticas y pedagógicas, desarrollar buena dicción, prepararme continuamente en la asignatura, etc., entonces ¿cómo me decidí a ser maestro?, recuerdo que mi primer contacto con la sensación de ser maestro fue cuando cursaba el sexto semestre de bachillerato en el Colegio de Bachilleres número 18 de Azcapotzalco, estudiaba la capacitación en contabilidad, inesperadamente resultó que era uno de los mejores de la clase a pesar que era una asignatura complicada, un buen día algunos de mis compañeros me solicitaron que me quedara después de clases para explicarles algunos de los temas, me sorprendí un poco porque no pensé que tuvieran esa imagen de mí, de que fuera inteligente en contabilidad, acepté estar con ellos después de la última clase, mi sorpresa fue grande cuando vi que estaba casi la mitad del grupo esperándome, me sentí nervioso al principio pero poco a poco me fui soltando, esa sensación de sentirme líder, solidario, importante, inteligente y sentir que ayudaba a alguien, nunca la pude olvidar, lo mejor fue que pude comprobar que el rendimiento de mis compañeros estaba aumentando no mucho que digamos, pero si se notó que mejoraron y lograron aumentar sus notas, tuvimos varias sesiones después de la última clase, cuando salieron aprobados, me agradecían que les hubiera ayudado, esas miradas tampoco las he podido olvidar, no puedo describirlas pero me llenaron de una satisfacción muy grande.

Si pensé dedicarme a enseñar pero me atrajo más el diseño industrial, la veterinaria, la contabilidad o el derecho, me decidí por Diseño Industrial porque los temas de la disciplina eran muy acordes a mis gustos personales, hice mi examen en la U.A.M. de Azcapotzalco, que para nosotros entrar a la U.A.M. era un sueño porque se decía que era casi imposible, incluso cuando terminé la licenciatura consideré dedicarme a ser maestro de diseño pero entré a trabajar muy rápido a una empresa particular y me agrado ser diseñador, estuve trabajando en algunas empresas pero me decidí trabajar por mi propia cuenta como consultor externo, ésta decisión me permitió ser el dueño de mi tiempo, a disponer de él como lo necesitara.
Un día que estaba leyendo el periódico vi la convocatoria para ingresar al Colegio de Bachilleres, y no pude evitar recordar lo que me había agradado ser maestro de mis compañeros, fui a presentar el examen y lo aprobé, entré a la base de datos de candidatos del colegio, un día me llamaron que me presentara a dar mi primer clase, estaba feliz pero nervioso, así es como decidí ser maestro, debo de reconocer que mis expectativas han sido superadas, las satisfacciones son demasiado grandes, cuando un ex alumno se presenta para decir que aprobó el examen a la escuela superior o cuando me van a buscar para decirme que ya se graduaron y que agradecen haber sido mis alumnos, esas cosas sí que me hacen feliz, siento que estoy aportando algo grande a la sociedad.
Por otro lado el dibujo es una disciplina que esta ligadísima con mi carrera, así que siento que dar clases de dibujo técnico, es ejercer mi carrera también.

Ser maestro ha resultado ser una actividad muy satisfactoria, al principio fue una inquietud y se ha transformado en mi forma de vida, he verificado como tengo tantas cosas en común con los compañeros de la Especialidad sobre todo cosas constructivas en lo referente a la forma de tomar la identidad de ser maestro.

No tengo duda que si somos buenas personas tenemos grandes posibilidades de ser buenos maestros.
La condición de ser maestro no termina al sentir que se domina la temática de la clase y las dinámicas de enseñanza y aprendizaje, el proceso de formación no termina, a veces a empieza como lo comprobé al entrar a la Especialización en Competencias Docentes en la Universidad Pedagógica Nacional en la modalidad virtual, tan solo con el título del curso, de la institución y de la modalidad tuve para preocuparme ya que aunque he tomado algunos cursos en el colegio de tipo psico-pedagógico, didácticos y disciplinarios nunca me considere especialista en temas pedagógicos más complejos, y manejaba la internet de forma muy limitada, pero supe que era un reto que movilizaría lo que sabía y me motivaba pensar que podría enfrentarme a retos nuevos y más complejos, como en realidad sucedió, y aún sigo enfrentando problemáticas muy complicadas para mi como las luchas contra los virus que he introducido a mi pc, que se me olvido mi contraseña, que se me perdió un archivo, que borre una carpeta, que subí un archivo que no era , etc., pero todos estos contratiempos lo único que han logrado es que aumente mi interés en conocer las nuevas tecnologías e implementarlas en algunos procedimientos didácticos, esta idea me estimula a seguir con interés la temática de la especialidad que me ha perfeccionado en muchos aspectos de organización, teóricos y metodológicos que en corto plazo ayudaran a que modifique de forma sustanciosa mis procedimientos para enseñar, pero lo que he aprendido va mas allá, creo que he aprendido a ser más reflexivo y comprometido con mi actividad y creo que ahora aprecio más estar en el lugar en que estoy.

3 comentarios:

  1. Buen día Mtro. Alfredo:

    Me parece muy interesante su historia de vida, pues creo que varios de nosotros nunca imaginamos que transitaríamos por este sinuoso camino, pero aquí estamos y creo que tenemos un compromiso social y ético con nuestros estudiantes.

    Saludos.

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  2. Buenas noches Profesor Alfredo.

    Pienso que parte del éxito logrado es la comprensión hacia sus alumnos.

    Felicidades.

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  3. Maestro Alfredo, siempre he pensado que no podemos huir de nuestra verdadera vocación. felicidades Lorena Vera (lmvera)

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